Informes
El valor percibido es clave a la hora de compartir datos en el entorno online
Dejar huella en el mundo digital es inevitable, desde los perfiles que cada persona construye de sí misma en el mundo online, pasando por las incontables búsquedas que se realizan cada semana, hasta la información que se comparte por medio de incontables apps descargadas y gran cantidad de dispositivos. Según un estudio realizado por Experian, es más sencillo obtener información personal cuando el valor percibido es acorde o superior a las expectativas del consumidor .
La proliferación de nuevas tecnologías da lugar a que estas huellas, la información y los datos generados por medio de las acciones digitales, sean vistas, grabadas y analizadas, no sólo por los proveedores de servicios, sino también por sus partners. Muchos de los servicios digitales que las personas conocen y aman, desde shows de entretenimiento o servicios de música, hasta aplicaciones de contratación de taxis, usan información personal para construir un alto conocimiento de la persona y sus preferencias.
Las plataformas populares, como las redes sociales o las Apps como Whatsapp o Wechat, son las que obtienen los datos con mayor facilidad gracias al alto valor percibido por la población, aunque el matiz emocional también favorece la disposición por parte de la población a la hora de compartir su información personal
Así, la calidad, gestión y comprensión de estos datos es esencial, tanto para el conjunto que comprende los negocios como para la sociedad, ya que permite a las compañías desarrollar mejores productos y servicios y también supone la clave para construir mejores relaciones con los consumidores.
Sin embargo, la información extraída por medio de los estudios desarrollados por Experian, demuestra que el sector empresarial tiende a pasar por alto que esta información pertenece en primera instancia al consumidor, y que las empresas deben ejercer el papel de custodios de estos. Para ello, se presenta como necesario actuar de forma acorde y así asegurar que las personas se sientan cómodas con la visión y el uso empresarial de la información aportada.
Así, pese a que la cesión o compartición de datos se asocia a un intercambio por el que se percibe un producto o servicio de valor, este no es siempre obvio para el cliente, e incluso lleva aparejado una serie de preocupaciones comprensibles para muchas personas. Entre estas, están el robo de identidad, publicidad intrusiva e irrelevante u otras comunicaciones no deseadas, como el spam.
La proyección de cada persona en las redes sociales aporta una información que, pese a ser una proyección de su 'yo real', tiende a incluir datos ficticios
Los datos aspiran a ser empleados de una forma controlada, que aporten valor y respeten los derechos de la persona que los está compartiendo, para lo que el proceso ha de ser transparente. Por ejemplo, las personas son particularmente cautas en el trato de sus datos financieros, tal y como se demuestra en el análisis derivado del estudio “Delivering value in the digital age” de Experian, en el que se expone cómo una de las principales razones por las que los consumidores renuncian a compartir esta información, reside en la preocupación de cómo ésta puede ser usada y compartida.
Pero cuando un evento de especial relevancia afecta a lo cotidiano, como puede ser el contrato de una hipoteca, las personas están más abiertas a compartir sus datos, ya que aceptan el propósito. La gente ve esto como una transacción basada en el valor y están deseando hacerlo, ya que el beneficio que obtendrán es claro. En este caso, su casa soñada. Es una necesidad que surge de sus emociones y deseos.
Existe una contradicción en el eje de la discusión sobre la compartición de datos: las personas están compartiendo más información que nunca sobre ellas mismas, lo que se expone en una visita a un perfil de Facebook donde rápidamente se puede saber quién es, dónde está o en qué estado está su relación
Este contraste, presente a la hora de ceder o compartir datos, demuestra la importancia de comprender el valor que tienen los datos y la privacidad para los consumidores y cuál es la diferencia de la información que estos comparten en redes sociales frente a otros medios, como las apps.
Así, es esencial para los negocios, encontrar las maneras adecuadas para comunicar a los consumidores el por qué se poseen sus datos, para qué se emplean y cómo pueden controlarlos en la medida que les haga sentir más cómodos.
La perspectiva del consumidor
De forma general, muchos consumidores entienden el valor obtenido de emplear los servicios que la actual economía digital, liderada por los datos, ha generado. De hecho, cada vez más personas están preparadas para compartir sus datos si consideran que el intercambio va a ser suficiente, o si el producto o servicio que reciben en un intercambio es acorde a las expectativas.
No obstante, algunos tipos de consumidores reconocen que son dueños de sus datos y aceptan las responsabilidades que esto conlleva. Otros se resisten a compartir sus datos o buscan de forma activa “ocultar” su persona real durante las interacciones.
Así, los estudios realizados por Experian muestran diferencias relevantes en cómo se sienten las personas a la hora de compartir los datos. Algunos se sienten cómodos con la idea de que cuanto más comparten más reciben, mientras otros sienten que cuanto más comparten de sí mismos, más regalan, sin recibir un valor a cambio. Dicho esto, esta percepción no significa que cada vez más personas estén rechazando compartir su información ni ha obstaculizado el crecimiento del mercado de datos.
De hecho, demuestran que algunas de las apps más populares, como las redes sociales, emails o las basadas en messaging, como Whatsapp o Wechat, aportan un alto valor percibido, que hace que las personas se sientan cómodas a la hora de registrarse sin preocuparse de otros aspectos relacionados con la compartición de datos.
Pese a esto, existe una contradicción en el eje de la discusión sobre la compartición de datos. En ciertos sentidos, las personas están compartiendo más información que nunca sobre ellas mismas, lo que se expone en una visita a un perfil de Facebook donde rápidamente se puede saber quién es, dónde está o en qué estado está su relación.
El nivel de la considerada información personal, que está siendo compartida en redes sociales, ha incrementado en gran medida con el crecimiento del número de usuarios desde la creación de estas plataformas, mientras que la verdad es que estas sólo son proyecciones de su 'yo real'. Más información en www.experian.es
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